El dolor como experiencia de transformación
Si puedes soportarlo puedes superarlo, trascenderte, renacer. Dotar de sentido y profundidad cualquier tipo de dolor sea emocional y/o físico que estés inevitablemente experimentando, es comparable a un fuego que arde y consume pero no mata, todo lo contrario, paradójica y alquímicamente, actualiza, revitaliza, posibilita renacimientos. Resistirse a la experiencia de dolor es perpetuarlo y alimentar a la víctima que creemos ser, desconociendo así el propio poder y alquimia del Ser. Aceptar la experiencia de dolor es recapitularte en lo vivido, nutrirse de sabiduría existencial, depurarse, transformarse hacia una mejor versión de sí, percatarse del cambio en el carácter, constatar la herida sanando, la piel curándose, advertir el nuevo tú siendo parido; es recordar que el dolor permite que la vida sea y continúe, somos producto de un parto sagrado. Para los pueblos originarios y sus ritos de iniciación en sus div...