Un mundo para otros; la paradoja del vivir en el afuera
El ego tiene sus trampas y sus sutiles evasiones, cada vez que buscamos crear un mundo para otros o pretender llevarles a esos cambios y beneficios procurando transformarles; ese lindo y "bienintencionado" proyecto nos muestra finalmente que nuestro ego en su sutil prepotencia, dependencia e inatención, nos sorprende nuevamente para regalarnos la más linda de las enseñanzas; el mundo y el cambio que queremos para otros, es el mundo y el cambio que precisamente necesitamos aplicar en sí mismos, sin necesidad de hacer mucho ruido afuera. Y este aprendizaje es tanto más real y más coherente si asumimos sea por vocación y/o por camino de evolución espiritual, el encargarnos de ser guías o facilitadores para otros. El estar atentos, el estar en la quietud del propio Ser, nos permite comprender finalmente que ese mundo y ese cambio pretendido para otros, es precisamente, para nosotros mismos. Se trata del respetar a los otros y sobretodo, del respetar nuestra propia ene...