Reflexión sobre Una pedagogía consciente: una pedagogía no curricular



       El ser humano es un sujeto en contexto, esto explica el por qué cada época histórica se ha pensado la realidad social desde marcos diferentes. Tiene mucho sentido que la era industrial coincida con un modelo enciclopédico y mecanicista de enseñanza, así como también tiene sentido que en esta era de la información digital necesitemos pensar la enseñanza desde una integralidad compleja y una creación innovadora siempre que pueda eficazmente transformar los entornos sociales y las situaciones de relación del sujeto; la era digital así lo permite, el conectivismo así lo fundamenta. El valor de la información ha cambiado porque hoy tenemos toda la información al alcance, la pregunta es: ¿Para qué nos sirve toda esa información y conocimientos que tenemos al alcance?

       Esta es la pregunta del currículum por competencias, ¿Cuál es su aplicabilidad? ¿Cómo hago de ese conocimiento tecnología para con ella transformar y resolver las diversas situaciones?
Claramente el currículum por competencias no sólo se preocupa por instruir en los saberes y conocimientos recursos suficientes, sino en qué se puede armar con ello para aplicar, resolver, gestionar e interactuar con el ahora, con la situación, con la problemática, con el proyecto a desarrollar.

       Ver al estudiante desde las competencias permite transmitir una cultura política en este que no esté determinada por la finalidad de volverlo una pieza más del engranaje de la máquina, para empezar a verlo como un co-constructor de su propia realidad y proyecto de formación y desarrollo personal, en la medida de sus decisiones y resoluciones diarias. Hablamos de un estudiante competente para hacerle frente de manera creativa a las diversas situaciones, extravíos, retos y complejidades del día a día. De igual manera las competencias universalizan los saberes a aprender y desectarizan contenidos, ideologías y marcos ético morales que estaban solapadamente más arraigados al modelo de educación por logro de conocimientos básicos no integrados. El elemento de que el currículum como carta de navegación y a la vez brújula de la enseñanza y la formación, también tiene dentro de sí lo que Gimeno Sacristán (2015) denominó una “cultura oculta” que representa un sistema de códigos morales, ideológicos y políticos que influyen en la visión de realidad y cultura que capta y va percibiendo el estudiante posteriormente interiorizándola hasta replicarla. No podemos olvidar que el individuo está sujeto a la cultura y su psiquismo se organiza en el contexto de ella, de allí las multidiversidades que cada uno en su subjetividad es.



Crítica al currículum por competencias: Apertura hacia nuevas sensibilidades
 
       Aún en un currículum por competencias persisten elementos racionales y procedimentales que no necesariamente podrían cambiar la enseñanza mecanicista en comparación con los modelos curriculares tradicionales, de manera significativa. Parece aún persistir en un discurso hegemónico de orientación y dirección de un proyecto de persona a formar por medio de un proyecto de currículum que ya no como hace 50 años pero aún parece mostrarse como un constructo impositivo y directivo en algunas formas. La pregunta es ¿Es tan abierto el currículum por competencias como dice serlo como para descentrarse más aún y flexibilizarse mucho más dejando entrar otras perspectivas de enseñanza y desarrollo?

Está clara la apertura hacia las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y está clara la postura socio constructivista de que el estudiante es constructor de su propio proyecto con otros transformando así continuamente sus realidades a partir de sus interacciones de sentido y significado; pero no está muy clara la apertura a nuevas sensibilidades y otros saberes universalistas, en palabras de (Ocampo F. 2018), docente y amigo quien se ha pensado la educación desde otra orilla, y es por medio de su intención de integrar la Ciencia, el Arte y el Espíritu, que ha encontrado coherencia en artes como la pintura, la música, la docencia, la meditación y el estudio de otros saberes. Es a través de una Pedagogía consciente que intuiremos otras formas de enseñanza más universalista.



Educar... Un Viaje Sin Fin [1]


La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un servidor fiel. Hemos creado una sociedad que honra al servidor y olvida el don.
Albert Einstein




Una pedagogía consciente que no reclama lugar epistemológico

Una pedagogía consciente es una pedagogía de integra el arte en todas sus formas y la multiversidad de saberes incluyendo lo emocional, lo intuitivo, lo imaginativo y lo espiritual para conciliar los conflictos epistemológicos y desde esa no tensión abrirnos a otras sensibilidades de respeto, acogida y sinceridad; un pedagogía pensada así nos remite a un mundo pensado desde un referente cultural diferente al de la competitividad, el consumismo y la depredación del humano hacia el humano que parecen ser los pilares ideológicos de una sociedad postmoderna que podría mantener una relación más armónica con la naturaleza, con la simpleza, con la vacuidad, con la empatía por el otro, una pedagogía consciente remite a la cultura del respeto, la acogida, la sinceridad como esencia de la enseñanza y de una CienciArte que más que concepto es filosofía de vida desde donde pensarse un currículum menos estructurante que sea más flexible y abierto a nuevas cosmovisiones y conocimientos de mundo y universo.




El autor de este texto[2] es un docente de la vida que los eventos de su existencia y la de otros le han llevado a pensarse la educación desde una orilla espiritual y artística, por ello el marco que aquí propone más que lógico racional es intuitivo y artístico. Pensar en un currículum por competencias desde esta mirada que el autor nos ofrece puede ser contradictorio porque precisamente de entrada las palabras Currículum y Competencia nos remiten al diseño de una guía que estructurará, delimitará, delineará y condicionará el caminar del estudiante obstruyendo toda liviandad y su propia tendencia vital. Currículum por competencias nos remite a pensar la educación como Techné, y las Techné tarde o temprano terminan siendo dispositivos de control ideológico al servicio de la economía de mercados dominantes y sus políticas hegemónicas.

La educación como arte abre al Ser a  otras sensibilidades que permitirán interactuar con el mundo y resolver dentro de este, de maneras más emocionalmente inteligentes, compasivas, sinceras y respetuosas, las diferencias de clases, razas, sexo, sistema de creencias e ideologías ético morales, llevando estás pugnas hacia espacios cada vez más conciliadores y respetuosos, (Ocampo F. 2018); “Una pedagogía consciente incluye el arte como experiencia vivificante que hace posible otros encuentros y espacios de sensibilidad”.




Para (Ocampo F. 2018) CienciArte es expresión de conocimiento transformador que integra la Ciencia, el Arte y el Espíritu, en una unidad coherente, consciente y amorosa.



¿Acaso la finalidad de la Educación aparte de formas en competencias no está para acercar más a la persona a sus demás dimensiones… intuitiva, artística… espiritual?


Está claro que mientras no se integren elementos de estas dimensiones no racionales a los marcos pedagógicos currículos de formación, será difícil despertar a estas sensibilidades; CienciArte es una propuesta para llegar a la ciencia del espíritu desde el arte, el arte despertará las sensibilidades para hacer de la persona no un proyecto competente en una sociedad cada vez más compleja sino todo lo contrario, una conciencia humana capaz de experimentarse desde la ternura, el respeto y la imaginación (Ocampo F. 2018).

Una pedagogía consciente que no reclama lugar epistémico, pero que se ofrecen con capacidad de enunciación de otros saberes universalistas, abiertas a ellos, el Arte nos ofrece otras maneras de pensarnos la ciencia.




Una pedagogía consciente, un/una docente consciente

Una pedagogía consciente desarrollada desde CienciArte[3], es una pedagogía que busca que el otro recuerde sus dones pero sin invadir su morada, de esta manera cuidará de sí y de los demás; hablamos de un docente facilitador que no pasa la puerta sin anunciarse. Una enseñanza con sencillez, contundencia, claridad y diversidad de perspectivas, una enseñanza que transmita con emoción y haga posible que la chispa de humor tenga espacio (Ocampo F. 2018).

 “Un Maestro Consciente, enseña que en cada uno existe una capacidad de transformación infinita, impresionante” (Ocampo F. 2018)





Para que una pedagogía se acerque a CienciArte necesita transformarse en una pedagogía de la escucha y el silencio; al ejercitar la experiencia de la escucha, abrimos la consciencia a otras narrativas desde las cuales sentirnos y sentir al otro, serán narrativas que se acercarán a la espiritualidad porque el silencio y la escucha nos llevará a desarrollar una pedagogía desde el amor y el respeto por las diferencias (Ocampo F. 2018).




La pedagogía como enseñanza de otras visiones y saberes universalistas

La pedagogía consciente propone una consciencia amplificada que esté abierta a otras narrativas de la ciencia y estar en contacto con contenidos de otras escuelas no paradigmáticas que muestran las experiencias de otras posibilidades de crecimiento y desarrollo de la experiencia humana.
En la cultura china, por ejemplo, su escritura se transmite por medio de ideogramas, los cuales son trazos artísticos con un componente de significación profunda, son una forma de arte que transmite todo un lenguaje y conocimiento. Dichos ideogramas permiten representar la realidad de otra forma, permite por ejemplo que el sonido se describa como una expresión energética de un movimiento del ser (Ocampo F. 2018).


Estas artes guardan un conocimiento ancestral que ofrecen una comprensión de universalidad. Este por ejemplo es una muestra de saber universalista de los muchos que existen y que nos traen una enseñanza de ancestralidad, de mayor conexión con la vida, y menos conexión con los pensamientos (Ocampo F. 2018).





CienciArte como paso de la Cultura a la Universalidad  

La escuela actual condiciona la experiencia de la enseñanza y la enmarca en una multitarea que somete al docente a la fatiga y fractura su atención desviándolo del presente, del instante, y enferma porque se le hace insoportable la docencia. Son los constructos psicológicos que amparan la idea de educación los que someten al maestro y lo orientan a una enseñanza prejuiciosa, ético moralmente contradictoria y llena de juicios de valor y sistemas de creencias que finalmente imponen modelos de comportamiento que bloquean la inocencia creativa de los estudiantes (Ocampo F. 2018).

Figura8 [4]. Memoria cultural de la escuela por ley


Dicha cultura de competitividad, consumismo y depredación del humano hacia el humano[5], se encuentra colapsada y sus referentes no encaminan a la persona hacia su bienestar sino precisamente hacia su malestar. Estamos atrapados en un sistema de pensamiento que no capta la multidimensionalidad de la realidad (Ocampo F. 2018).

“Un Maestro Consiente enseñará confiado porque confía, para que la niñez no esté en auto-sometimiento psicológico inconsciente” (Ocampo F. 2018).




CienciaArte es una visión integradora que trasciende a la escuela como vehículo de transmisión de una cultura técnicamente sometida y en conflicto que está en contradicción y tensión permanente. Un sujeto que se identifica con estos constructos ideológicos psicológicos impuestos por la cultura configurará una personalidad hiperadaptada. La escuela ha mantenido la idea de que la personalidad está configurada por la cultura y es esta quien moldea y define a la persona; lo que la hace una mirada instrumentalista, determinista y condicionante. La propuesta de una pedagogía consciente invita a pasar del paradigma “soy el efecto del mundo en el que vivo”, al paradigma de “soy la causa del mundo que vivo” (Ocampo F. 2018).



Quizá, sea necesario establecer un sistema de referencia universalista, de auto respeto, de auto comprensión, que nos ayude a trascender esas limitaciones que nos autoimponemos, que nos tiene secuestrados en una consciencia sufriente. Enfermamos por el influjo y la consecuencia de reglas que funcionan con tecnologías morales que intervienen desde una visión heteropatriarcal, que ha buscado usar el poder para corregir y controlar. Se debe no usar reglas para ejercer control sobre los demás porque la vida no necesita ser rectificada y eso implica educar sin controlar (Ocampo F. 2018).

Desde una pedagogía consciente, bajo esta visión holista, se comprende que actualmente a la consciencia real del Ser, se le superpone a la herencia cultural.

Me dijo un Maestro del camino, que la verdadera crisis no es social, no es política, no es económica; nuestra crisis es una crisis de consciencia. Es la incapacidad de experimentar directamente nuestra naturaleza. La incapacidad de reconocer esto en todo el mundo y en todas las cosas. (Ocampo F. 2018)

“Un Maestro Consciente enseña que soy el resultado de una consciencia que me existe a mí” (Ocampo F. 2018).






Reflexión final…
por Sergio Iván Vallejo Rincón

       No es posible concluir una reflexión sin antes ser conscientes de los muchos nuevos interrogantes que se generan, pero la intención tanto del autor del epílogo, Educar: Un viaje sin fin [6], así como del análisis personal que busco dejar expuesto en este texto, no busca comprensiones lógicas completas ni racionales justificables que lleven a modelos bajo los cuales guiarla, aquí precisamente se aboga por una educación cuya enseñanza no sea una guía sino un compartir, un dejar ser las esencias del otro y reconocerlas; bajo la cultura del miedo, esta idea resulta absurda y temeraria, pero es precisamente por la falta de confianza, de soltura y de liviandad con la que el humano vive, que considera que la apertura a nuevas sensibilidades y saberes universalistas pueden amenazar el trono de poder, control y hegemonía en el que sustentan su estilo de vida.
       
       CienciArte, una pedagogía consciente, no entra en conflicto con lo diferente, lo incluye, lo hace partícipe del saber que es universal y se expresa de multiversas y multidimensionales formas. Lo anterior es un llamado a la ancestralidad, a la sagralidad, a la expresión y el movimientos de las artes, al descubrimiento consciente de la sabiduría que se da cuando la persona se unifica a través de la sinceridad, la compasión y la aceptación de lo que es; una pedagogía consciente es una pedagogía no curricular porque no puede ajustarse a ningún molde, modelo o diseño, hablamos de una pedagogía del ser y estar presentes, es sin duda alguna una pedagogía consciente que tiende a la enseñanza de la espiritualidad[7] como camino.   




Bibliografía

Ocampo F., Jhon Jairo. «Educar... Un Viaje Sin Fin. Epílogo.» Armenia, 2018.







[1] Educar… Un Viaje Sin Fin. Epilogo Por: Jhon Jairo Ocampo Franco. Aspirante a Doctor.
[2] El autor nos comparte una plataforma desde la cual pensar y considerar el Arte como elemento esencial de un pensamiento Educativo que pueda pensarse desde otras orillas.
[3] Desde la interpretación particular que de ella se hace, CienciArte puede pensarse como la plataforma que hace posible integrar Ciencia Arte y Espíritu.
[4] Tomada de: https://sites.google.com/site/profesorfedericobizzotto/home/la-geografia-en-el-siglo- xxi/geografia-vs-escuela.
[5] Pilar ideológico de la sociedad posmoderna
[6] (Ocampo F. 2018)
[7] Más que religiosidad.

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