Aceptación y Cambio
Siddhartha Gautama más conocido
como Buda, fue un maestro que alcanzó la Unidad espiritual con el Todo, seguro
fue un largo camino el que recorrió para despertar la claridad de su conciencia
y comprender que todo es impermanente y cambiante, es decir que nada permanece,
nada se queda quieto, el universo es movimiento, cambio, transformación
constante, lo único verdaderamente permanente es el eterno presente de cambio
constante en el que el Universo tiene lugar; el pasado, el futuro, son ilusiones
de la mente humana que se identifica y apega a formas de pensar y sentir, a
personas, a cosas, a situaciones.
Pero la vida en su escuela nos
muestra que todo cambia, que decimos adiós, que al final aceptamos el terremoto
inesperado y que siempre aprendemos nuevas formas de adaptarnos a los cambios. Razón
tenía Victor Frank, fundador de la Logoterapia (una de las psicoterapias
existenciales que existen), Frank sobrevivió a los campos de concentración en Auswitch
en donde experimentó en su propia carne que el ser humano tiene la capacidad de
reinventarse y renacer a cada instante si mantiene ese algo por lo cual no
morir aún. Podemos sobrevivir y llegar a supervivir pese a las condiciones
adversas que se nos presenten y pese a los embistes de la vida que por momentos
parecen golpearnos desde todos los frentes; el mensaje es siempre el mismo; los
remesones son oleadas de cambio al cual es preciso que estemos abiertos y no nos
resistamos.
La resistencia genera más
fricción y conflicto, Buda y otros líderes espirituales incluyendo el mismo
Jesucristo, nos compartieron que en la aceptación de lo que es, en la
aceptación de la que hay, en la aceptación del presente tal como se nos
presenta, está la llave de la libertad.
¡No te resistas! Nos enseñan los
budistas para que conectemos con la aceptación de lo que es y experimentemos la
plenitud de estar en la conciencia, presentes. ¡Hágase tú voluntad! Nos enseña
Jesucristo, haciendo referencia a la rendición, rendirnos ante la obstinada
tarea de pensar que la realidad que vivimos debe ajustarse a nuestros
proyectos, deseos y voluntades, a veces no funciona así, la mayoría de veces no
funciona así, el universo y la vida en sí misma en su misterio parece tener un
proyecto para nosotros y ese proyecto parece empieza a develarse en el momento
cuando comprendemos que la vida no se ha equivocado y que estamos en el
momento, en el lugar y con las personas precisas para vivir justo en este
momento presente de nuestras vidas una enseñanza y una experiencia de
crecimiento, por dura que sea.
La psicología reconoce que la Aceptación
tiene un poder alquímico que ayuda a pasar de la resistencia y el sufrimiento,
a la transformación y la libertad. Cuando dejas las cosas ser y te haces a un
lado para que la vida pueda vivirse por sí misma sin la interferencia de tus
deseos y obstinaciones, de tus miedos y frustraciones, más fácilmente descubres
que no necesitas cargar el mundo en tus espaldas ni sobre tus preocupaciones y pensar
que la cotidianidad de tu vida tiene que suceder tal como quieres y deseas,
porque casi nunca es así, la vida viene con un libreto diferente al que tú
tienes pensado. No se trata de que te hagas a un lado y renuncies a ser el
arquitecto y el diseñador de tu propia vida sino precisamente de que aceptes
que los embistes y golpes de la vida y la cotidianidad son precisamente la
materia prima con la que trabajas como arquitecto que eres, como diseñador de
ti mismo.
Desde la logoterapia y la
psicología cognitiva se sabe que no son las situaciones las que determinan quien
eres sino la manera como asumes y afrontas esas situaciones. Para Víctor Frank
la libertad reside en reconocer que sin importar que tan adversas y que tan
opuestas sean las situaciones y experiencias que vivas, tienes la libertad de
elegir con que actitud las afrontaras. Para la psicología cognitiva es nuestra
percepción de las cosas, nuestra manera de ver las cosas, es nuestra manera de
pensar lo que determina que tan agobiante, que tan dolorosa, que tan plácida o
que tan grata parece ser la situación que vivimos.
En el momento en que dejas de
resistirte a tu presente y la situación que en este momento estás viviendo, la
frustración y el sufrimiento empiezan a convertirse en esperanza y aceptación.
La esperanza te ayuda a recordar que no sabes que pasará mañana pero que
auguras buenos vientos y buenos días, es la esperanza de que el mañana será
mejor lo que mantiene la llama encendida. De igual manera la aceptación te
ayuda a dar el paso hacia el cese del conflicto, la aceptación te invita a
soltar las resistencias que son miedos que no te dejan soltar lo que tengas que
soltar para abrirte paso a la incertidumbre de lo nuevo. La aceptación te
invita a que sigas siendo el arquitecto de ti mismo y de ti misma, pero con la
humildad de reconocer que la vida tiene su propia sabiduría y te envía las
enseñanzas que precisamente necesitas para crecer como humano.
Las pérdidas son ciclos que
deben cerrarse, agradecer lo vivido que será historia que nada borrará y
agradecer por el aprendizaje y la enseñanza vivida, y decidir seguir adelante. Son
invitaciones que nos hace la vida continuamente para que recordemos que estamos
de paso y que todo lo que tenemos en ese momento, incluso la bocanada de aire
que ahora está ingresando a tus pulmones, es un regalo, nada es nuestro pero a
la vez todo es para nosotros.
Pasar por la estación invernal y
afligirnos por lo que se fue es inevitable, pero también incluso el mismo
invierno es temporal, pasajero, también terminará y dará paso a la primavera en
donde los renacimientos y oportunidades florecen por doquier. Nada permanece, todo
es cambiante, cada tanto inevitablemente y afortunadamente mudamos de piel
porque somos caminantes, viajeros, nómadas, navegantes y testigos de este viaje
por la vida que guarda su sabiduría propia y sigue su propio ritmo sin pausa
pero sin prisa, sin prisa pero sin pausa, siempre en movimiento. Aceptarlo nos
libera del sufrimiento y nos abre para recibir lo nuevo.
Facilitador
Sergio Iván Valejo Rincón

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