Cuida tus pensamientos… cuida de ti mismo, de ti misma
La mente es un instrumento de incontables
posibilidades, incontables mundos, incontables significados, incontables
realidades, posibilidades, alternativas, perspectivas, salidas, soluciones,
pero y entonces ¿Por qué casi siempre nuestra
realidad es tan limitada y pensamos casi siempre lo mismo, sentimos casi siempre
lo mismo y sufrimos casi siempre por lo mismo?
En la sabiduría popular y el decir cotidiano en nuestras sociedades ya
se habla y se conoce una verdad espiritual y psicológica trascendental:
“Cuida tus pensamientos
porque se convertirán en tus palabras
cuida tus palabras
porque se convertirán en tus actos
cuida tus actos porque
se convertirán en tus hábitos
cuida tus hábitos
porque se convertirán en tu destino”
Lo sabemos pero no lo interiorizamos, lo intuimos pero no lo creemos,
hablamos de ello pero no lo asumimos ni somos coherentes, queremos una salida y
un alivio a nuestro dolor pero no queremos que nos cueste, no
queremos que el aliviarnos implique el tener que cambiar algo de nosotros mismos, aún no somos emocionalmente conscientes de que somos creadores de nuestro propio drama, somos quienes creamos nuestra propia realidad, reconocer esto implicaría el pasar de la queja al cambio y salir un poco de nuestro "estado de sufrimiento confort", pasar de la queja al cambio implica dejar de evadirnos en la disculpa y en los otros. Lo cierto es que ser creadores de nuestro propio sufrimiento es una idea que espanta y que genera no pocas resistencias, negándonos así la posibilidad de creer que en
verdad tenemos dentro de nosotros mismos la medicina y el alivio a nuestro
sufrir:
La forma como piensas sobre ti mismo
está creando en este momento lo que estás viviendo y lo que estás sintiendo
está creando en este momento lo que estás viviendo y lo que estás sintiendo
Miguel Ruiz, el sabio Tolteca chamán,
médico y escritor Mexicano, en su libro “Los
cuatro acuerdos” nos enseña cuatro valores espirituales fundamentales para
sentirnos más en plenitud y armonía con nosotros mismos y con la vida misma:
“Se impecable con tus palabras”
“No te tomes nada personal”
“No hagas suposiciones”
“Haz siempre lo mejor que puedas”.
Todas estas enseñanzas son en sí
mismas un cambio de pensamiento: Ser impecable con tus palabras
implica una renuncia a dejar de decirte los mismos pensamientos ofensivos y duramente
críticos a los que estás acostumbrado o acostumbrada; no tomarte nada personal y no hacer
suposiciones llevan irremediablemente a dejar de construir una serie de
pensamientos tóxicos que envenenan la relación que llevas contigo mismo y
con los demás; y por último haz siempre lo mejor de ti, te
invita directamente a asumir el importante cambio en tu vida con compromiso y
esfuerzo, asumiendo el costo del cambio, asumiendo el costo de renunciar a algo de ti que no es sano y esta bloqueando tu crecimiento personal.
La resistencia a reconocer que eres tu quien crea lo que estás
viviendo y sintiendo en este instante, te lleva a un "estado de sufrimiento y queja confort" que no te deja sentir mejor y condiciona tu evolución
Esa resistencia es lo que nos detiene
y mantiene aferrados a una misma manera de pensar sobre sí mismos que es tóxica y
sufriente, esa resistencia nos fija a un
mismo patrón de forma ser malsano que nos
condiciona emocionalmente, es decir nos acostumbramos a sentirnos tristes,
desdichados, frustrados y temerosos, que cuando queremos sentirnos mejor y sentirnos de otra manera, no sabemos, no encontramos la manera, parece que lo hemos olvidado o simplemente nos acostumbramos a sentirnos tan mal que ya no sabemos y no queremos sentirnos de otra manera.
Son tantísimos los pensamientos negativos, devaluativos y despectivos que tenemos sobre sí mismos que no tenemos espacio en nuestra mente para pensarnos diferente, es así como un pensamiento negativo lleva a otro y este a otro y así se va escribiendo y reescribiendo un guión existencial sufriente y auto destructivo formado por un flujo de palabras que a manera de poema de la muerte se vuelve un discurso automático autocastigador, con el tiempo se vuelven voces, voces incallables, voces más fuertes que nosotros y nos manejan a voluntad, voces que te dicen que no eres capaz, que no vales, que eres poco, que te deben de tener lastima y compadecimiento por la dura vida que llevas, pensamientos o voces que te dicen que nadie puede quererte, que estás lleno (a) de fracasos y errores… etc… de esa manera estas creando tu realidad emocional de sufrimiento sin darte cuenta de ello.
Son tantísimos los pensamientos negativos, devaluativos y despectivos que tenemos sobre sí mismos que no tenemos espacio en nuestra mente para pensarnos diferente, es así como un pensamiento negativo lleva a otro y este a otro y así se va escribiendo y reescribiendo un guión existencial sufriente y auto destructivo formado por un flujo de palabras que a manera de poema de la muerte se vuelve un discurso automático autocastigador, con el tiempo se vuelven voces, voces incallables, voces más fuertes que nosotros y nos manejan a voluntad, voces que te dicen que no eres capaz, que no vales, que eres poco, que te deben de tener lastima y compadecimiento por la dura vida que llevas, pensamientos o voces que te dicen que nadie puede quererte, que estás lleno (a) de fracasos y errores… etc… de esa manera estas creando tu realidad emocional de sufrimiento sin darte cuenta de ello.
Esa resistencia a reconocernos auto creadores de nuestro vivir es
producto del miedo, miedo que conocimos cuando experimentamos (o lo interpretamos así) abandono y maltrato de algún tipo en nuestras vidas, ese maltrato y abandono se experimenta como una herida que nos obliga a inventarnos una máscara o una personalidad con la cual adaptarnos más fácilmente a instantes de amenaza y pérdida. Esto en psicología se conoce como "hacernos una coraza", esa coraza o escudo o armadura es un mecanismo de defensa que construímos pensando en no sufrir, y esa así como nos volvemos postizamente dependientes y vulnerables, postizamente independientes y auto suficientes, postizamente duros y agrio querer, postizamente sufrientes y manipuladores; aprendemos que de esa manera será más llevadera la vida y podrán obtenerse indirectamente beneficios y ganancias no pensadas.
Los pensamientos palabras tóxicas con las que nos hablamos y que terminan por ser una coraza emocional y dolorosa que parece no querer abandonarnos, terminan aferrándose a nosotros debido a las ganancias y beneficios secundarios que en sí mismo guardan, por ello no es tan descabellado preguntarse ¿Cuál es el beneficio inconsciente que me trae el sufrir así? ¿Qué obtengo al pensar de la manera como pienso? Reflexionar sobre ello ayuda a ir desmontando el condicionamiento cognitivo y emocional que nos bloquea el cambio y el aliviarnos.
Los pensamientos palabras tóxicas con las que nos hablamos y que terminan por ser una coraza emocional y dolorosa que parece no querer abandonarnos, terminan aferrándose a nosotros debido a las ganancias y beneficios secundarios que en sí mismo guardan, por ello no es tan descabellado preguntarse ¿Cuál es el beneficio inconsciente que me trae el sufrir así? ¿Qué obtengo al pensar de la manera como pienso? Reflexionar sobre ello ayuda a ir desmontando el condicionamiento cognitivo y emocional que nos bloquea el cambio y el aliviarnos.
Sin embargo, tristemente llega un momento en que esas corazas emocionales con su mar de palabras tóxicas y negativas, ya no nos sirve, se ha vuelto un discurso o un patrón existencial o una forma de ser obsoleta que ya no nos funciona ni nos hace sentir mejor, esa sofisticada manera como solíamos manipularnos a nosotros mismos y de paso a los demás ha quedado obsoleta y ya no trae los mismos beneficios que traía antes, ahora parece contaminarse todo, dañarse todo, y doler de manera insoportable.
Es aquí cuando sobreviene una gran crisis o una gran oportunidad de cambio, depende de como cada quien decida verlo.
El ser humano tiene la
posibilidad y la capacidad de reinterpretarse a sí mismo cada vez que así lo
considere o necesite, es decir, podemos cambiar,
Experimentarnos como seres en constante posibilidad y capacidad de cambio, es otra enseñanza espiritual,
ancestral y psicológica que obviamos; el condicionamiento cognitivo y emocional
nos hace creer que no tenemos cambio y que no somos capaces de ser diferentes y
pensar diferente; el condicionamiento cognitivo y emocional reafirma y
retroalimenta los pensamientos palabras tóxicas con las que nos relacionamos
consigo mismos y con los demás, perpetuándose y repitiendo así el ciclo del sufrimiento; se trata de un condicionamiento, bloqueo, repetición o esquema de pensamiento - sufrimiento, y la periodicidad o recurrencia de las crisis es síntoma de que estamos
condicionados cognitiva y emocionalmente.
No somos lo que hemos creído que somos
somos lo que decidimos ser en este instante
Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño,
cambia todo cambia...
Todo Cambia. Mercedes Sosa
¿Por qué se
forman estos pensamientos palabras tóxicas en nuestra mente?
Los pensamientos palabras tóxicas
como dijimos líneas atrás son producto de una estrategia adaptativa en donde
descubrimos que actuando de X o Y manera o pensando de X o Y forma, nos
protegíamos y lográbamos una mejor adaptación a un ambiente social familiar y emocional
hostil o amenazante para nosotros en ese momento (haya sido este real o en parte imaginado y percibido así, da igual). Estos pensamientos palabras tóxicas son esquemas de pensamiento, patrones de emoción y respuesta que van formando una máscara o forma de ser que nos ayudaba a adaptarnos y responder mejor a
experiencias traumáticas y heridas emocionales vividas o imaginariamente
experimentadas como tales (o la mezcla de ambas cosas) que en algunos momento difíciles de nuestra vida, experimentamos.
podemos decir entonces que la tóxica forma como pensamos sobre nosotros mismos o que la malsana forma de ser que somos es proporcional al tamaño de nuestras heridas emocionales de abandono y maltrato que les dieron origen, las heridas emocionales que han condicionado y marcado nuestras vidas casi siempre son heridas de abandono y maltrato la mayoría comunes a todos nosotros porque todos hemos vivido experiencias traumáticas de algún corte y hemos crecido en familias más o menos disfuncionales.
Estas experiencias de abandono y maltrato se han convertido en miedo y es a partir del miedo que vamos construyendo esa máscara o forma de ser y de pensarnos tan despectiva, devaluativa, crítica y castigadora en la que nos refugiamos, hemos invertido tiempo y energía en construirnos muros psicológicos que son esquemas de pensamiento malsano que lo único que hacen es llevar más a fondo el recuerdo y la marca de nuestras heridas mientras nos ahogamos cada tanto tiempo en una misma forma de sufrir perdiendo de vista que somos nosotros mismos los que estamos generando todo aquello... ¿para qué lo hacemos?
cada quien necesita responder sinceramente a esa pregunta, es una experiencia íntima y personal, lo cierto es que parece que el pensarnos a sí mismos de manera nociva es una estrategia que puede evadirnos de entrar en contacto con nuestras íntimas heridas emocionales, de allí el beneficio y la ganancia que nos trae el sentirnos mal, realmente no nos sentimos mal con el otro o con alguna situación en particular, nos sentimos mal es con nosotros mismos, sufrir se ha vuelto hábito, recuperarnos cada vez nos cuesta más, casi todo lo nuevo y amoroso que emprendemos se contamina y nuestras relaciones interpersonales y afectivas se convierte en un misma drama con el mismo final infeliz.
No es justo, parece que somos hipersensibles al rechazo, a la desilusión, a la frustración, a la culpa, a la ira, a la tristeza, al miedo, nos descompensamos sumamente fácil, el dolor duele demasiado, dura demasiado y cuando pasa lo insoportable, quedamos odiándonos más y sumamente golpeados anímicamente.
¿Que tiene que pasar para que asumamos que el problema no está afuera sino dentro y que tenemos la solución a ello?
...Si tan sólo pudiésemos tener un
poco más de soportabilidad y permitirnos sentir las intensas emociones sin buscar
anestesiarlas, ni evadirlas ni negarlas, si aceptáramos vivirlas y experimentarlas simplemente
observándolas absteniéndonos de emitir juicio alguno, nos daríamos cuenta que
no somos la emoción, que cada emoción es sólo una ola que como llega se va, nos
daríamos cuenta entonces que podemos soportarlas sin dañarnos, sin agredirnos, sin retroalimentar una y otra vez las mismas palabras tóxicas, soportar las emociones sin caer en depresión.
El aceptarlas, no juzgarlas y soportarlas ni querer evitarlas, es una experiencia íntima fabulosa que nos hace más fuertes y nos ayuda a comprender la trama de nuestro pensamiento e ir desmontando el condicionamiento cognitivo y emocional que tanto nos limita y bloquea.
Entrar en una actitud de permitirnos compartir y sacar nuestras viejas y pesadas cargas que ya no necesitamos y que ya no queremos seguir alimentando, es tomar la decisión de buscar ayuda, abrirse y prestarse para hablar de sí mismo o de sí misma y ser escuchado o escuchada para poder así clarificarnos y empezar a cambiar la forma como pensamos sobre nosotros mismos, todos merecemos darnos esa oportunidad de reinventarnos, pensarnos diferente.
El aceptarlas, no juzgarlas y soportarlas ni querer evitarlas, es una experiencia íntima fabulosa que nos hace más fuertes y nos ayuda a comprender la trama de nuestro pensamiento e ir desmontando el condicionamiento cognitivo y emocional que tanto nos limita y bloquea.
Entrar en una actitud de permitirnos compartir y sacar nuestras viejas y pesadas cargas que ya no necesitamos y que ya no queremos seguir alimentando, es tomar la decisión de buscar ayuda, abrirse y prestarse para hablar de sí mismo o de sí misma y ser escuchado o escuchada para poder así clarificarnos y empezar a cambiar la forma como pensamos sobre nosotros mismos, todos merecemos darnos esa oportunidad de reinventarnos, pensarnos diferente.
“Cuida tus pensamientos
porque se convertirán en tus palabras
cuida tus palabras
porque se convertirán en tus actos
cuida tus actos porque
se convertirán en tus hábitos
cuida tus hábitos
porque se convertirán en tu destino”.
Textos recomendados:
“Los cuatro acuerdos”. Miguel Ruíz
“La maestría del amor”. Miguel Ruíz
(ambos están en pdf en la internet)
Por
Sergio Iván Vallejo Rincón



Conoce bien las frases de autoestima muchos las sobreestiman pero tienen un poder increible el repetirla todos los dias y creerlas te haran mas poderosa una que me encanto mucho es esta del blog de belifers : "Tengo una edad en la que ya dejé de estar pendiente de muchas cosas. No tengo porqué aclararle a nadie: lo que soy, lo que hago, ni a dónde voy. En este momento de mi vida tampoco me importa si me quieren o me odian. Vivo mi vida sin hacer daño a nadie y soy muy feliz" espero que les guste tanto como a mi esta frase y recuerden el poder de ellas
ResponderBorrarHola Yisus, gracias por tomarte el tiempo para leer este escrito y aportar tu percepción del mismo. Así es, cuidar de nuestros pensamientos es más que una práctica cliché o una moda new age, cuidar los pensamientos requiere de auto conocimiento, discernimiento, estudio y también meditación o cualquier otra forma que ayude a tomar distancia incluso de nuestros propios pensamientos dado que muchos son parasitarios y pueden causarnos daño emocional.
BorrarSaludos!!