…los mismos problemas - errores – sufrimientos con las mismas actitudes - estrategias – decisiones… …las mismas actitudes - estrategias – decisiones para los mismos problemas – errores – sufrimientos…



…los mismos problemas - errores – sufrimientos con las mismas actitudes - estrategias – decisiones… …las mismas actitudes - estrategias – decisiones para los mismos problemas – errores – sufrimientos…

Quien no se ha sentido atrapado, repetidamente lidiando con un mismo problema, un mismo lío, un mismo dilema, una misma dolencia en el cuerpo, una misma novela amorosa que se repite y se repite, el mismo error económico – financiero, la misma película amorosa, la misma queja, llegamos a sentir incluso que estamos atrapados en un sin respuestas infinito, que estamos “rezados” o “malditos”, que estamos condenados a una maldición de la cual por nuestros propios medios no podemos salir y la repetición de dicha problemática nos debilita y hace sentir cada vez más desesperanzados, aniquilados, frustrados, impotentes, desesperados; este sentir es el más peligroso porque nos lleva a tomar decisiones equivocadas, impulsivas e irracionales que para el caso preciso en lugar de tender a solucionar el problema nos lleva a una postura más suicida que nos mete más en un abismo problemático mayor. Es preciso aquí, reconocer que la desesperanza, la frustración y el desespero se ha apoderado de nosotros y nos ha colmado por completo y ya no somos dueños de nosotros mismos, estamos bloqueados y nuestra brújula se ha perdido, se ha caído en las aguas del mar de nuestra mente y ya no tenemos ni puta idea donde es el norte, donde el sur, donde el oriente, donde el occidente, en quien confiar, en quien creer, que hacer, a donde acudir, desprotegidos como un recién nacido vamos rumbo a desaparecer náufragos en el triángulo de las bermudas de nuestra propia mente y nuestro propio y reiteradamente repetido problema – error, así es como se siente.
Es lo primero, reconocer que estamos perdidos y que no sabemos ya cómo lidiar, sobrellevar y salir del problema que tenemos, reconocer esto nos lleva a quedarnos quietos, aquietarnos, sentarnos simplemente y no hacer nada por el momento, aguantar la frustración, sólo sentirla y dejarla ahí sin responder a ella, dejarla ser, duele, pero se irá, ese quedarte quieto con esa frustración y ese extravío y simplemente respirarlo (procurando rendirte a ese sentir), te dará minutos, horas, días y semanas de quietud para ir desactivando el yo reactivo – impulsivo – sintomático y desesperado que sólo nos haría seguir una secuencia de decisiones equivocadas y suicidas que engordarían el problema aún más, es preciso romper con la quietud ese “circulo vicioso” de desespero – decisiones equivocadas - desespero.
Una vez en quietud, viene bien pasar y preguntarnos con sensatez y compasión (no es culpabilizándonos, no es auto criticarnos hasta herirnos y convertirnos perdidamente en víctimas pasivas y auto agresivas, compasión es preguntarnos con sensatez y compasión, preguntarnos con sincera benevolencia hacia sí mismos) ¿Cuántas veces se me ha presentado este problema en mí vida? ¿Ya conozco este doloroso sentir? ¿Ya conozco este sufrir y enamorarme así, este dolerme así? ¿Ya conozco este endeudarme así? ¿Este enfermarme así? ¿Es familiar para mí este error, este impase, este embrollo amoroso o financiero o laboral, etccc…?...
¡Existe una repetición! un reiterante drama que toca a la puerta cada tanto tiempo para decirnos que aquí hay algo muy profundo (pero a la vez muy obvio, predecible y evidente) de nosotros que necesita reconocerse; hay una misma forma de proceder, una misma tendencia o dirección en la forma de tomar las decisiones, una misma manera de amar, endeudarme, embrollarme, auto flagelarme hasta deprimirme, auto consumirme hasta temblar de nervios, se trata de una misma estrategia o una serie de decisiones – estrategias que no nos han servido, no nos sirven y no nos servirán para darle un vuelco más definitivo al problema – error o situación que nos aflige, han sido decisiones y estrategias que nos han brindado alivio temporal (tipo “pañitos de agua tibia”) pero no una cura real y de largo alcance e impacto a lo largo del tiempo.
Esto es real, esto es humano y esto hace parte de la psicología de nuestras mentes y del enfoque tan predecible con el que regularmente actuamos y construimos nuestra realidad, por ello la primera decisión que necesitamos tomar es decidir y permitirnos la “píldora afectiva” de la Compasión, la compasión no es pesar, no es lástima, no es culpa, la compasión es reconocer desde el amor y desde el entendimiento que todos nuestros errores, fallas y desvíos del camino han sido parte del proceso de crecimiento que somos y cada decisión tomada (por muy equivocada que haya sido) es el resultado lo que había en nosotros en ese momento y en ese instante de evolución espiritual en el que estábamos o en el que estamos. Compasión, siempre compasión, la compasión lleva a la aceptación de lo que es (es decir del error, de la equivocación), la compasión diluye la culpa que es estancamiento, pasividad, victimismo, auto agresión y engrosamiento del sufrimiento, la compasión disminuye la resistencia y la fricción, es decir la negación y la evitación del experimentar lo que hay y lo que es; lo que hay y lo que es, es el problema, el error, el sufrimiento, la herida, pero también es la oportunidad única para comprender vía ese error y vía ese sufrir, que somos, que venimos siendo en el proyecto universal y para qué es que nos tiene la vida en vida cada día caminando en un planeta que flota en el espacio movido por una energía inconmensurable que no cesa de darnos miles de oportunidades de recomenzar aquí y ahora mismo, es hermoso sentir que todo está conectado, todo tiene un sentido trascendente y siempre, siempre podemos volver a empezar porque el enfoque del universo parece ser el darnos la oportunidad de vivir una vida en la que somos los propios arquitectos de nuestro devenir, somos el sueño y el soñador mismo, somos el maestro y el aprendiz, somos seres en evolución espiritual y las equivocaciones son el método de aprendizaje mismo. “La compasión lleva a la aceptación de lo que es”.
Resumamos:
¡Reconocimiento del error para aceptar el extravío!
¡Quietud para desactivar el yo reactivo que conduce a desesperadas, ciegas y equivocadas decisiones y acciones!
¡Compasión y benevolencia para reconocernos seres en proceso de evolución permanente!
¡Aceptación para desactivar la fricción, la resistencia, la lucha, la evasión y evitación que bloquea el reconocimiento de lo que es!
Continuamos, el ser humano es predecible en su actuar y vivir su existencia debido a que manejamos patrones cognitivos, tendencias de acción o formas de proceder a las que regularmente nos habituamos y que se van convirtiendo en hábitos, los hábitos nos brindan un enfoque (una puesta o patrón existencial) y también definen quienes somos, como actuamos, cual es el filtro mental a través del cual suelo interpretar y percibir la vida que vivo, las relaciones interpersonales que sostengo, en fin, los hábitos me dicen que vivo, como lo vivo y también que errores cometo, cuáles son mis equivocaciones y el por qué y el cómo de los viacrucis que experimento, incluyendo el problema actual.
Si estás reconociendo que el problema – error (amoroso, financiero, laboral, etc…) es una situación ya familiar y ya repetida, quiere decir que existe un patrón de pensamiento, de percepción, un enfoque cognitivo, una postura existencial, una puesta en escena conductual, un eslabón inconsciente y aún no sabido, es decir, existe de manera simple, una misma forma de pensar, sentir, actuar y tomar decisiones que en esencia es la responsable del problema, papelón o sufrimiento que hoy estás teniendo, o también puede ser que la vida en su misterio coloca o dispone en tu camino retos y viacrucis complejos para los cuales asumes una actitud de respuesta a ellos y esa actitud de respuesta si es autónomo y viene de ti (como decía Victor Frank, “podemos no ser responsables de aquello que nos pasa pero si lo somos de la actitud con la que asumimos aquello que nos pasa”, o dicho de otra manera “puedo estar a condenado a situaciones que no quería vivir, pero tengo la libertad de asumir una decisión y una actitud para encarar a las mismas”.
Lo anterior es importante para quitarnos de encima la percepción pasiva y desdeñosa con la que muchas veces nos consideramos condicionados, determinados y víctimas de un mundo y una existencia hostil ante la cual estamos desvalidos y a merced como hojas al viento, esa es una postura existencial de lo más tóxica y nociva que con el tiempo sólo conduce a la enfermedad. Lo cierto es que podemos elegir y somos libres y responsables de la actitud con la cual encaramos y asumimos aquello que nos pasa. Hacer consciente este poder de decisión y autonomía en la actitud con la que elegimos afrontar, es fundamental porque nos va dejando ver como venimos de manera consciente o no, haciendo uso y tomando decisiones – estrategias con una misma orientación y un mismo enfoque ya caduco, ya obsoleto, quiere decir que ¡Necesitas cambiar la manera como encaras ese tu problema actual, ese tu sufrir actual! Y para cambiar necesitas comprender ese guión de esa obra teatral que es tu vida que sin importar donde estés o con quien estés, parece siempre repetirse… es algo simple:
Los problemas – errores – sufrimientos que se te están repitiendo son producto de las estrategias – decisiones – actitudes con las que encaras y asumes dichos problemas, al punto que no se sabe que fue primero (¡el huevo o la gallina!), si los problemas que tienes nacen justamente de las erradas decisiones que tomas o las decisiones erradas que tomas son las que hacen nacer los problemas – dilemas que hoy tienes, es una reciprocidad psicológica y espiritual implícita, un circuito en el que se comprende como soy yo mismo quien configura lo que hoy mismo estoy viviendo, a través de la manera como me pienso y como actúo; se trata de un guión teatral en donde sin importar donde estés y con quien estés, la misma película, el mismo acto, la misma obra parece repetirse, por ello la pregunta…¿Conoces ese guión?...
…¿Conoces ese guión?... ¡Tú mismo lo estás creando! ¡Todo lo que te pasa eres tú! (tómate tu tiempo para asimilarlo, deja que este entendimiento venido de maestros espirituales desde hace milenios y que aquí sólo repito y transmito, penetre, llegue a tu mente y baje hasta tu estómago al cerebro visceral… confronta y a la vez alivia, siempre con compasión porque eres maestro y aprendiz en evolución permanente)
Eres el problema mismo pero también la solución misma, todo depende de que tan flexible seas para reconocer que es preciso remodelar un poco tu mente y pensarte diferente… hay muchas formas y caminos para la transformación, es importe el silencio, es importa el auto cuidado y amor propio, es importante la lectura (de esa que te confronta y te hace pensarte, de esa que enciende los “bombillos” o luces en el interior, de esa que produce “insight”, de esa que te centra), es importante el ejercicio o actividad física (caminar, levantarte temprano en la mañana, desayunar bien, salir de casa, ir a la montaña), es importante también la oración en cualquiera de sus formas, la soledad, es importante escribir, hacer arte (todos hacemos arte), es importante reciclar, botar, sacar, renovar objetos de tu casa, hacer una pausa para ir a la naturaleza, para tomar ese café mientras sólo observas la calle y la gente pasar, hacer una pausa, hacer un viaje, visitar a los taitas, chamanes y magos que habitan en las ceremonias rituales o en los sagrados Enteógenos que son oráculos y elementales que pueden abrir puertas en ti para darte enfoques nuevos para cambiar hábitos tóxicos y generadores de condicionamiento y sufrimiento… es importante, es fundamental, vital, una psicoterapia, la psicoterapia te ayuda a reconfigurar tus diálogos privados internos es decir la forma como te piensas a ti mismo, reconfigurándote sin duda alguna ya no tendrás los mismos errores – problemas porque estarás usando otras estrategias - decisiones.
Sin importar que tan grande esté tu deuda, que tan roto tu corazón, que tan herido tu ego, que tan confundido tu rumbo, que tan contrariada tu mente, que tan enfermo tu cuerpo, que tan despierto tu insomnio, que tan adicto tu impulso, que tan suicida tu pensar… compasivamente pregúntate…
¿Qué problemas – errores - sufrimientos te afligen en este momento?... acaso estás con las mismas actitudes - estrategias – decisiones para buscar resolverlo?...
¿Qué actitudes - estrategias – decisiones estás empleando en este momento?... acaso las mismas que mantienen los mismos problemas – errores - sufrimientos?...

Por
Sergio Iván Vallejo Rincón

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