La manera como interpretas lo que te pasa es lo que determina lo que sientes, lo que haces y en últimas, lo que vives



“La verdadera libertad y el final del sufrimiento,
consiste en vivir como si hubieras elegido deliberada y voluntariamente
cualquier cosa que sientas o experimentes en este momento”.
Eckhart Tolle


La mente es una intricada y compleja red de relaciones, información y experiencias de la cual sabemos muy poco y a la cual necesitamos acercarnos desde muchos caminos si queremos tener una mirada más universal sobre lo que somos como mente; las medicinas, las neurociencias, las psicologías, las artes, las enseñanzas, prácticas y caminos espirituales, los chamanismos, las tecnologías de la información, las físicas cuánticas, las filosofías… las ciencias naturales, humanas y sociales, etc, etc, etc, todos son caminos que nos ayudan a comprender un poco (o por lo menos intentarlo) lo inconmensurable que somos como mente y conciencia.

Parece que el mensaje que nos llega de las muchas enseñanzas, es el mismo; “somos lo que pensamos”, “lo que pensamos es lo que experimentamos”


¿Acaso mis pensamientos disponen o crean mi realidad?
¿Tanto poder tiene acaso el pensamiento?


Son preguntas muy amplias, lo sensato es reconocer que cada uno de nuestros átomos y células son una ingeniería magnifica y divina, asombrosa, impensada ¡Somos criaturas de Dios, del universo y la evolución, perfectas criaturas! Nuestro pensamiento tiene el poder de crear el mundo o la realidad subjetiva que vivimos, mis pensamientos tienen el poder de hacerme sentir de tal o cual manera, mis pensamientos tienen el poder de hacerme actuar, de hacerme vivir, de hacerme experimentarme en el mundo de tal o cual manera; mi pensamiento está creando mi mundo a cada instante… mis pensamientos van creando mis propios infiernos, mis propias oportunidades, mis propios fracasos, mis propias alegrías, mis propias tristezas, mis propias confusiones… ¡puedo modificar la realidad que vivo si soy consciente de mis pensamientos!

Buda y toda la tradición y enseñanzas de oriente nos han regalado la meditación, la meditación como un método, un camino, una técnica o una manera de poder ser conscientes de sí para auto observarnos, para mirarnos a sí mismos y no sólo experimentarnos como un ser humano que reacciona y vive la vida sino también como un ser humano que observa y es testigo de la manera como reaccionamos y vivimos la vida; somos seres con conciencia de sí, no soy solamente una persona con una mente que piensa, siente, actúa y vive, sino que soy en esencia una persona testigo de esa mente que piensa, siente, actúa y vive.

La meditación nos regala el privilegio de activar al observador y al testigo que somos de nosotros mismos, activar la conciencia que observa a la mente que piensa, es decir, auto observarnos, auto sentirnos, ser testigos de nuestros pensamientos, este fenómeno puede también en psicología semejarse a lo que se conoce como ¡Darse cuenta!, ¡Insight!,  ¡Auto distanciamiento! Experiencias psicológicas esenciales para que el cambio pueda darse.

Mis pensamientos pueden hacer que una experiencia aparentemente desagradable, desafortunada o simplemente no ajustable a nuestro ideal imaginario o a lo que esperábamos pasara, tome un rumbo positivo y de un viraje a favor, se trata de convertir los problemas en alegres retos, las dificultades en oportunidades, todo depende de cómo te pienses, todo depende de cómo puedas ser consciente de ti y de esta manera elegir los pensamientos, es suspender o dejar en pausa al yo reactivo que tiene una manera habitual y acostumbrada de pensar sobre X o Y cosa, para darle paso a un pensamiento nuevo, un pensamiento reflexionado, un pensamiento consciente, un pensamiento de oportunidad, de opción, de positivismo, un pensamiento que conscientemente elijas para pasar de la frustración a la esperanza, del fracaso a la oportunidad, del miedo a la apertura, del sin salida a las posibilidades y opciones de salida; cada instante en el que piensas, sientes, actúas y vives como si todo estuviera perdido, es un instante en donde no eres libre ni consciente sino preso de tu propio hábito de pensamiento condicionado.


Reflexiona…

¿Qué problema, situación, contrariedad o padecimiento tienes ahora?...
¿Cómo lo estás pensando o percibiendo en este momento?...
¿Puedes pensarlo de manera diferente?...
¿De qué otra manera más positiva y benéfica para ti, podrías pensarlo?...


¿Lo viste?... Percibiste la manera como pensar de X o Y forma sobre algo, te puede hacer sentir más optimista, afortunado y bendecido, o también más desdichado, aturdido, confundido, perdido y ansioso; la manera como interpretas lo que te pasa es lo que determina lo que sientes, lo que haces y en últimas, lo que vives.


El maestro Eckhart Tolle, (https://www.youtube.com/watch?v=A4iCKVdddE4&t=117s), habla en sus enseñanzas:

“Las situaciones no te hacen infeliz, pueden causarte dolor emocional o físico, pero no te hacen infeliz, tus pensamientos te hacen infeliz, tus interpretaciones, las historias que te cuentas a ti mismo te hacen infeliz: ¡Que día más horrible!… ¡Ella me dejó!… ¡él ni siquiera tuvo el detalle de devolverme la llamada!… ¡está lloviendo!… ¡que fea soy!... ¡maldición ahora que haré, perdí el avión!… ¡maldita sea rompí la tasa, regué el café!… Pequeñas historias que nos contamos a nosotros mismos y a los demás a menudo en forma de quejas, están diseñadas inconscientemente para generar sufrimiento.

El sufrimiento comienza cuando nombras o etiquetas mentalmente una situación como indeseable o mala; te sientes agraviado por una situación y ese resentimiento la personaliza haciendo que surja el yo reactivo; pensar que algo es malo produce una contracción emocional en ti generando una actitud reactiva y conflictiva con las experiencias. Los pensamientos que estoy pensando ahora mismo me hacen infeliz, cuando te das cuenta de esto rompes tu identificación consciente con dichos pensamientos”.



La manera como interpretas lo que te pasa es lo que determina lo que sientes, lo que haces y en últimas, lo que vives.


¿Qué problema, situación, contrariedad o padecimiento tienes ahora?...
¿Cómo lo estás pensando o percibiendo en este momento?...
¿Puedes pensarlo de manera diferente?...
¿De qué otra manera más positiva y benéfica para ti, podrías pensarlo?...



Por
Sergio Iván Vallejo Rincón

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