Emociones y relacionamiento “Lo que dice Pedro de Juan habla más de la persona de Pedro que de lo que Pedro dice de Juan”
“Lo que dice Pedro de
Juan
habla más de la
persona de Pedro que de lo que Pedro dice de Juan”
A veces, como humanos, herimos y
nos hieren, humillamos y nos humillan, agredimos y nos agreden, nos ofendemos,
peleamos, reaccionamos y entramos en conflicto con los demás, hace parte de la
naturaleza de las relaciones humanas en su inmensa variedad de formas de ser
que somos. Pero la vida y la mente humana nos brindan también comprensión,
reflexión, profundización para ver más allá de la cortina de humo que envuelve
cada problema y no nos deja ver su verdadero sentido, su significado y sabio
aprendizaje espiritual que siempre guarda para ayudarnos en el equilibrio de
nuestra paz, armonía y tranquilidad en medio de situaciones de relación con los
otros nocivas o tóxicas.
Por eso a veces, quien nos hiere,
calumnia, agrede o habla mal de nosotros, lo que realmente muestra es el fuerte
conflicto consigo mismo (a) que guarda, se trata de personas con heridas
emocionales, problemas de autoestima, distorsiones en la imagen de sí mismos, personas
con percepción la mayoría de veces negativa y desvalorizada de sí mismos,
personas que no guardan una relación sana y benevolente consigo mismos como
punto de partida para mantener relaciones sanas, benevolentes, de simpatía y
respeto con los demás (todos y todas tenemos un nivel de conflicto consigo
mismos). Aquí se aplica ese sabio refrán de que “no puedes dar a otro lo que no
te has dado a ti mismo (a)”, el amor empieza por casa y es desde el amor a sí
mismo desde donde se configura o no, una sana relación con el otro.
Las personas con heridas emocionales de relevancia (todos las tenemos en mayor o menor medida, regularmente son heridas por abandono, rechazo, maltrato, sea este real, imaginado o percibido como tal por la persona que lo padece) tienen un campo de auto conciencia y auto reflexión más reducido por lo que regularmente se relacionan desde la resistencia y la reactividad emocional, normalmente actúan desde motivaciones anímicas inconscientes en las que con frecuencia suelen trasferir o actualizar sus heridas emocionales históricas proyectándolas sobre otros con los que comparten el diario vivir, por ejemplo fácilmente suelen ver a la compañera (o) de trabajo como a la hermana (o) a la cual le tuvieron celos de niña y con la cual mantenían una permanente relación de queja, envidia, celos, etc (solo por dar un ejemplo)… o ver a la jefe como a la autoridad materna a la cual hay que guardan fidelidad y total complacencia y servilismo o por el contrario continua resistencia y conflicto como figura de autoridad que es, para quienes presentan un conflicto con la autoridad y la norma materna, en fin, las combinaciones son innumerables y es necesario analizar el caso por caso, lo que aquí se quiere dejar claro es que se trata de dinámicas de conflicto que la persona establece con sus compañeros (as) de trabajo, de estudio, con la pareja, etc, cuyos afectos “desmedidos” “conflictivos” “reactivos” corresponden a cargas anímicas y emocionales por heridas afectivas históricas de antaño, que son proyectadas y/o actualizadas en las dinámicas de relación cotidiana actual y que dejan ver que tan sano o que tan nocivas son las relaciones que cada persona guarda consigo mismo y con sus padres o personas significativas que han dejado marca emocional, como dice el dicho “sana la relación con tu padre, sana la relación con tu madre y así sanaras la relación contigo mismo (a), esta es la condición para poder tener relaciones sanas con tu pareja, amigos, compañeros de trabajo, etc, con tu mundo en general”.
Somos naturalmente emocionales, esencialmente químicos, endocrinos, hormonales, tenemos esencia animal mamífera, somos impulso, somos “arrebato”, somos emociones, pero también somos neo cortex cerebral, auto reflexión, auto conciencia, somos diálogos internos que van configurando nuestra forma de interpretar, percibir y relacionarnos con el existir y con los otros, por ello, es importante hacer pausas, aquietar lo visceral dejando ser libremente la emoción hasta que ella por si misma se apacigüe cuidando de no dañar a otros, luego, tomar ese momento de reflexión y benevolencia para allí en privado tener un diálogo interno y personal amoroso para hacer conciencia y recordar que no siempre todo lo que nos hace el otro es para nosotros, recordar que “Lo que dice Pedro de Juan habla más de la persona de Pedro que de lo que Pedro dice de Juan”, y permitirnos valorar la situación sintiéndonos como Juan o como Pedro si es el caso, somos ambos.
Cuidar nuestras relaciones, nuestras emociones y nuestras percepciones manteniendo un sano, benevolente y compasivo diálogo privado interno nos ayuda a perdonar, disolver rencores, aclarar emociones y comprender y experimentar las muchas ocasiones en las que nos movemos en “piloto automático” o en modo “Yo reactivo”, aquí es cuando somos más vulnerables, más hiper sensibles, hiper suspicaces, hiper ofensivos, hiper frágiles, por ello procura siempre llegar cada día a tu casa y dedicar un espacio de silencio, oración y reflexión sana, benevolente y compasiva para que la limpieza emocional pueda darse y desde la comprensión, el humor y el perdón puedas quedar en paz con las agresiones que generaste y las agresiones que recibiste; por tóxica que haya sido una situación siempre existe el sabio y espiritual aprendizaje en pro de tu crecimiento como ser humano, sea que tengamos conciencia de ello o no, cada día el universo, la existencia, Dios (o cómo lo quieras nombrar) nos fabrica un teatro con personajes del cotidiano en donde se representa el guión de tu propia obra teatral, ¿Conoces ese guión? ¿Lo percibes?... ahí está diciéndote cada día “todo lo que te pasa eres tú”.
Por
Sergio Iván Vallejo Rincón

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